La empresa de Jim Jannard ha anunciado sus nuevos re-modelos, tras el cambio de estrategia que supuso la aparición de las DSRL con grabación en HD.
La nueva apuesta se llama DSMC (esta manía que hay en esta profesión por las siglas…) El acrónimo se descifra como Digital Single Motion Camara, y viene a decir que serán cámaras polivalentes: tanto para fotografía fija como para cine.
Las nuevas Red DSMC serán ahora las Epic y las Scarlet. Epic será el “Segmento Alto” y Scarlet el bajo. Como hay que inventar nuevos nombres, Red las llama “Master Professional” y simplemente “Professional” (odio esto de los nombrecitos comerciales, casi tanto como las siglas; se pasa uno media hora explicando por qué cinco o más términos se refieren a lo mismo).

Solución Modular
La novedad, muy interesante y atractiva, es que desarrollan su anunciada propuesta modular. A partir de ahora se podrá comprar por separado el sensor captador (brain, en su terminología, dita sea!), el sistema de almacenamiento, las entradas y salidas, baterías, accesorios, etc… Todos estos complementos serán compatibles entre Epic y Scarlet. La idea es que aunque te compres ahora una Scarlet con todos sus módulos, en el futuro puedas comprarte una Epic de prestaciones superiores sin tener que cambiar el resto. “Obsolescencia obsoleta” en sus papeles; algo más que loable…, si no fuera porque se dejan de lado a la One, pues ninguno de estos nuevos módulos parece compatible con ella. ¿Qué pensaran sus satisfechos propietarios? Cuando los modelos FF35 estén en la calle, aún más baratos, ¿quién querrá una Red One?
No estaría mal que Jannard pensara en alguna manera de seguir contando con ellos (que no sea obligarles a comprar todo el equipo de nuevo, claro).
Aún así, como detalle a destacar el hecho que las monturas sean también modulares, esto es, intercambiables. Esto permitirá el uso de diferentes ópticas de diferentes fabricantes. Incluso de fabricantes tradicionales de fotografía, como Nikon y Canon.

Muchas opciones: ¿demasiadas?
Epic y Scarlet no son dos cámaras nuevas, sino una familia de ellas, con diferentes modelos (diferentes sensores, principalmente).

Aquí es donde a mí, personalmente, no me empieza a gustar la cosa: ¿para qué seis modelos distintos? Una cosa es que sea un solución modular, y otra es que para grabar más fotogramas por segundo, o con un poco más de bitrate, me tenga que gastar un buen dinero.
Hay que entenderlo como lo que es: una estrategia de márketing para intentar atraer a públicos diversos sin poner la última tecnología al precio real (que suele ser más bajo que el oficial). Creo que se llama “segmentos de mercado”. A ver si pillo al papá (el pro), pero también al niño (el indie).
Pero es previsible que en el fondo todas sean la mísma cámara con sus especificaciones “capadas” internamente por software. Otra solución sería un sobrecoste en la fabricación, económicamente inconveniente.
Al loro con los hackers de firmware capador, que creo que disfrutarán con el asunto…
FF35 ¿el nuevo estándar?
En cualquier caso, el formato a seguir será en FF35: Full Frame de 35mm, el mismo área que la fotografía fíja: 36×24mm, y el doble que el S35 del cine fotoquímico tradicional (Super 35mm, o también FA, de Full Aperture o Ventanilla Abierta).
El paso de S35 (Red One) al FF (Epic y Scarlet, indistintamente) es importante, y parece confirmarse como la tendencia a tener en cuenta.
Yo, personalmente, le veo un estupendo futuro, una apuesta segura.
Resolución
En cuanto a resolución, Red sigue con su peculiar sistema de notación: 3K, 5K, 6K, 9K. Hay que recordar que con esto se refiere al número de píxeles horizontales (aproximadamente) que ofrecen. La tecnología CMOS permite esta flexibilidad en la fabricación. Pero no deja de ser una notación confusa. Después de todo, en cine, o trabajamos con 2K o con 4K. Incluso esta última se ve poco, por su enorme coste.
El 6K (teóricamente, la resolución orginal del negativo de 35mm de cine) es por ahora una opción futura, así como el 8K. Cinco años, como mínimo, para que los ordendares puedan manejar esa información a un precio sensato. Y de verlos en pantallas de cine digitales, ni hablar en los próximos diez años.

En cualquier caso, hay que recordar que esta resolución nunca es nativa, pues sufre un proceso de demosaico e interpolación. Pero nunca viene mal: cuanto más píxeles tengamos en el sensor, menor interpolación en el “revelado digital”.
28K
Además de los sensores FF, Red da un paso más allá y opta por dos sensores aún mayores: la Epic 645, con ópticas de Medio Formato, y una “cosa” que han llamado Red 617, con un monstuoso sensor Mysterium Monstro de 186×56 mm.
No me cabe en la cabeza para qué podra servir. El bitrate asociado (Redcode 500), incluso comprimido, presupone 4 gigabits por segundo (500 Mbs x 8). Sólo lo entiendo factible para fotografía fija o algún trabajo muy especial, incluso no necesariamente cinematográfico (aplicaciones científicas o para eventos de gran espectacularidad tipo Expo). En ese sentido, me parece más un “concept car” que otra cosa.
Pero, desde luego, impresiona.
REDCODE: La joyita de la corona
Con lo que respecta a la grabación de datos, continúa la apuesta RAW. Lo que ofrecen las diferentes soluciones es un aumento del bitrate en función de la cámara.
Apuntar para los despistados que a pesar de hablar de bitrate, Red ofrece datos en Bytes, no en bits. Multiplicar por ocho basta.

Redcode 36, 42, 225 y el inmanejable 500 no son diferentes tipos de codec, sino diferentes bitrate de una codificación escalable. No presupone mayor calidad, pues habría que calcular la tasa de compresión de cada flujo (en función de su resolución, profundidad de bits, y cadencia) para saberlo.
Y eso es algo que no me apetece hacer ahora;-D.
???
Pero aquí es donde vemos la diferencia entre los “diferentes” modelos. Si nos fijamos en la tabla, la Scarlet FF35 y su hermana Epic FF35 comparten el mismo sensor y montura: son prácticamente la misma. Lo único que les diferencia es la mayor cadencia (overcranking) de la Epic, que llega a los 100 fps, y una compresión menor (225 frente a 42 MBs).
16.000 dólares de diferencia parecen mucho por simplemente la posibilidad de triplicar la cadencia, cuando todos sabemos positivamente que no es un problema técnico de magnitud, sino más bien una nimiedad. Como aviso para navegantes, recordemos lo que pasa con las Canon de foto fija que intentan el “mismo truco”.
Sensibilidad y Rango Dinámico
Pero quizás lo más interesantes de la propuesta, junto al tamaño FF35, es la sensibilidad. Los sensores de mayor tamaño prometen hasta 13+ stops (o pasos de diafragma) de Rango Dinámico (la diferencia entre el negro y blanco puros de una imagen). Eso supondría que, ¡por fin!, tendríamos una tecnología digital que supera al negativo de 35mm (estimada en 11 stops).
Esto se podría conseguir con tres avances:
- Uno, una mejora reciente en la tecnología CMOS, que llaman BSI (a la “antigua” habrá que llamarla ahora FSI, más siglas). Si es lo que promete, tendremos más carga, y por tanto menos ruido inherente en cada píxel, sin aumentar el tamaño.
- Dos, la implementación de las esperadas etapas conversoras Analógico / Digitales de 16 bits (frente a los 12 o 14 bits habituales). Esto permitirá una mayor precisión y un menor ruido. Recordemos que todos los sensores son analógicos. Ofrecen corrientes eléctricas en la salida. Esta etapa de conversión es crucial para una correcta cuantificación binaria.
- Tres, una mayor sensibilidad. En este sentido, no hay datos. Red One ofrece por ahora 66 db (que es la diferencia entre la carga máxima y mínima del sensor, medida en decibelios). Esto, más o menos, es equiparable a 11 bits (10 bits sin ruido), que es lo que estaba ofreciendo por ahora la Red One (que nunca ha llegado a los 11 stops prometidos). Pero en este caso, Red no proporciona este dato, a mi entender crucial. Teóricamente, si implementa un sensor de 78db podría conseguirlo, sobre todo con una etapa de 16 bits que mejore el ruido.
No sé si lo conseguirán, pero promete, desde luego. Incluso si consiguen 11+ pasos limpios, ya serviría para abrir botellas de champán (o cava del bueno, en su caso).
Sorpresa 3D
Y por último, una cosa que veremos cada vez más y más: la propuesta de Red para el Cine Estereoscópico (3D, o como empieza a decirse ahora, S3D… ¿he comentado algo de lo de la sopa de letras?)

A lo que parece, dos Scarlet 3K con montura “corta” con una pinta estupenda.
Pero pajaritos me suenan que veremos pronto soluciones parecidas de nuevos “outsiders”, incluso patrios…
Conclusiones
Salvando el hecho señalado de los diferentes modelos y precios, que supongo que es más del Departamente Comercial que del de Desarrollo (hay que hacer caja, claro), la propuesta de Red resulta más que apetecible. A priori…
¿Por qué digo que a priori? Porque en realidad, desengáñense, ninguna de esas cámaras existe. O son prototipos por testar, o son simplemnte recreaciones con el 3ds MAX muy chulas. Red lo deja bien claro: “Prices, Specifications and Delivery Dates are subject to drastic changes”.
Esto, que podría sonar a cuerno quemado, es sin embargo un rasgo de honrada previsión. Estoy seguro que si, de aquí a la fecha prevista de comercialización (otoño de 2009 de media: pongamos principios de 2010, por asegurar), sale algo mejor y más barato, Red lo implementará. Ser un “outsider” tiene sus ventajas. No tienen que parar ninguna costosa cadena de producción, sino simplemente comprar nuevos sensores a terceros. Y no hay que olvidar que, por ahora, Jannard va cumpliendo, pero el mismo lo dice: “cuenten con ello [con lo “drástico”] si no quieren decepcionarse”.
El último aspecto es el coste: excepto las Scarlets de “gama baja” (3K), ya no parecen tan “apetecibles”. Los precios indicados se refieren sólo al “brain”, esto es, al sensor. Y hay que recordar que a los 17.000 dólares iniciales de la Red One, si se le sumaban los accesorios y ópticas imprescindibles, se iban a más de 50.000.
Esto se puede interpretar que, tras el exitazo de la One, Red ya se siente “instalado”. Si en su arranque buscó y consiguió la complicidad de tantos cineastas que suspiraban por calidad a un precio justo, ahora se puede pensar que, en la poltrona, y con un buen trozo del mercado/pastel, quiere apostar por lo que de verdad da dinero, que es la “alta gama”… ¡Y vender muchos accesorios con grandes márgenes!
Ahora bien: no puede confiarse, pues igual aparece otro outsider (¿las DSLR, quizás, o una marca blanca de algún broadcaster cabreado?) que le de por barrerle el terreno por abajo, como hicieron ellos mismos a Sony, Panasonic, Arri y demás…
Y, por cierto: a pesar que el concepto DSMC es un “DSLR Killer” (en palabras de los de Red), no creo que ningún fotógrafo profesional opte por sus soluciones. No a ese precio, al menos.
salu2