Betty en acción - Parte I
Miércoles, Abril 29th, 2009Después de habernos pasado tres días grabando con la Betty (mi Canon 5D2), junto a Nuria Campabadal, os hora de compartir la experiencia, por si a alguien le sirve.
(Por ahora no puedo poner imágenes concretas del “making of”, pues todavía se tiene que montar y tengo que coordinarlo con los de la productora y sus necesidades de promoción, pero creo que se puede empezar a hablar de algunos problemas, previstos e imprevistos, del rodaje. Más adelante, hablaré de la postproducción y del propio tema que interesa, que es del mismo hecho de ser un rodaje estereoscópico.)
BETTY EN ACCIÓN: GRABANDO IMÁGENES
1.- Ópticas
Acompañando a la Betty nos llevamos (Nuria Campadevall y yo, que fuimos los encargados del making of) los siguientes juegos de objetivos:
- - Canon 70-200 L f4,
- - Canon 50mm f1,8,
- - Canon 28-80 f3,5-4,5
- - y un Tamrom 19.35 f3,5 para los angulares.
De todos ellos, el tercero quizás sea el más flojito, pero por su rango angular era el más versátil. Evidentemente, el primero, que es un L (la gama alta de Canon), es una joyita y nos proporcionó estupendos planos y fotografías. El segundo no es L, pero también es fantástico (a mi entender), muy útil en interiores sobre todo por su luminosidad. En cuanto al Tamron, resulta muy agradable poder contar con esas aberturas focales, impensables en las cámaras HD del segmento bajo. También espectacular en las fotografías.
Ninguno tenía estabilizador de imagen (IS), pero sería conveniente contar con ellos para este tipo de trabajos.
Además de estas ópticas, todas con enfoque automático, tengo una pequeña colección de ópticas manuales, antiguas. Son excelentes, pero no las usé por algo que ya preveía: enfocar en modo vídeo con la Betty es terriblemente dificultoso.
2.- Tarjetas y almacenamiento
Una cosa que preocupa es la velocidad de la tarjeta. Aquí se genera cierta confusión. El bitrate de los .mov es de unos 40 mbs (megabits por segundo), que no es muy alto para las CF modernas. Sucede, sin embargo, que algunas CF expresan la velocidad de grabación en MB (que son megaBytes) y alguna gente duda si en una tarjeta de 30 MBs se puede grabar. De sobra, pues 30 MBs = 240 mbs. La tarjeta más lenta que llevamos era una CF Transcen x133, y grababa el vídeo sin ningún problema.
Hay que recordar que lo máximo que graba seguido en HD son 12 minutos = 4 GB (se debe, al parecer, a una limitación del formateo de las tarjetas CF, más que nada, que no permite archivos superiores a 4GB). Una tarjeta de 16 GB permite pues 48 minutos de HD.
Es evidente que conviene llevar un respaldo donde descargarlas. Al final, nos trajimos unos 170 GB de imágenes, el 90% vídeo.
3.- El problema del audio
Una de las primeras cosas que hay que señalar es que el sistema de audio de la 5D2 es prácticamente inútil. Es un micro mono, integrado en el cuerpo, que funciona totalmente en automático. Es posible adaptarla un micro externo, mediante una conexión mini-jack, pero si alimentación interna (phantom) pero sin posibilidad de monitorizar ni controlar la entrada de audio (vúmetros o algo similar).
Previamente a la grabación intentamos conectar varios micros que tenía la productora. El primero, un direccional de buena calidad para llevar en la percha, no fue posible por su necesidad de la alimentación phantom. El segundo era un micro de corbata, inalámbrico, que podía conectarse con un adaptador a mini-jack. Pero dado que el control de volumen es automático, nos dimos cuenta que era imposible sacar algo de calidad, pues se saturaba a volonté.
El sonido de Betty sólo sirve de referencia. Algunas tomas se pueden aprovechar (la calidad es PCM 48 Khz, que está bien), pero en general el viento o los propios sonidos de la cámara (autofocus, disparador, uno tocando botones o incluso respirando), la hacen prácticamente descartable.
Pensamos varias opciones. Adquirir un micro externo como los que ya se venden, acoplables a la zapata del flash, no soluciona ni el problema del viento, ni el automatismo (sigue saturando), si bien minimiza los ruidos de la cámara. Otra opción es un sistema de grabación digital externo, con control de las entradas, al menos semiprofesional (como ésta Olympus). Sin embargo esto dificultaría la manejabilidad de la cámara, que la debe llevar un único operador. Así que, y dado que sólo el sonido de las entrevistas nos era imprescindible, optamos por llevarnos otra cámara HDV donde grabarlas.
También se grabaron algunos wildtrack para el montaje. En principio, la pieza a realizar era muy breve y con profusión de música en el montaje, más que sonido real. No preveíamos la posibilidad de mezclar las imágenes de la HDV (también Canon, por cierto) con las de Betty, por la diferencia de textura y de cadencia.
Seguro que no era la opción óptima (dos cámaras, una para sonido). Pero el reto era probar la eficiencia de Betty.
Este primer problema del sonido descartan a esta cámara para cualquier trabajo profesional tipo ENG. La calidad del vídeo es excelente, pero la falta de audio sólo la hacen recomendable para determinado tipo de trabajos.
4.- Soportes
Para evitar los problemas de “rolling shutter” de la cámara, que pueden provocar los efectos “gelatina” o “burbuja”, optamos por trabajar fundamentalmente sobre un trípode (no era muy bueno, por cierto…). Cuando esto no era posible y teníamos que llevar la cámara en mano, optamos siempre por focales cortas (todos los objetivos menos el 70-200).
Es evidente que las DSLR no están pensada para trabajo de cámara en mano. No obstante, ya hay soluciones de varios fabricante para ello (como Zacuto y Redrock). El inconveniente, claro, es el coste: más incluso que la propia Betty. Y por ahora nadie las alquila. Por esta razón, y para este trabajo, es evidente que también las obviamos y trabajamos “a pelo”. Si las tomas no son muy largas, como era el caso, se aguanta: pero si es preciso sostener a Betty durante más de tres o cuatro minutos, la cosa se hace casi imposible.
¿Conclusión? Betty siempre con trípode.
5.- Visionado
Otra de las severas limitaciones de Betty es el visionado de las tomas. El pequeño monitor LCD es bastante fiable en encuadre e incluso contraste, pero es muy incómodo en determinadas posiciones (como poner la cámara en tierra, por ejemplo).
Sufre además los inconvenientes de los reflejos y del exceso de luz exterior. En ocasiones casi no se veía nada, debido al potente sol que nos iluminaba el rodaje (alternándose con lluvia, también hay que decirlo, ¡viva la primavera!).
Los fabricantes ofrecen soluciones sencillas, como un parasol o algunas más sofisticadas, como ésta otra vez de Zacuto, que tiene buena pinta pero que desconozco en absoluto. Además, el precio echa para atrás, una vez más: un 20% de lo que cuesta la propia Betty.
Hay que tener en cuenta que, en modo vídeo, el LCD es único sistema de monitorizado de la imagen, pues el espejo se levanta y por el visor tradicional no se ve nada.
A estos problemas se añade también el inconveniente de una pantalla tan pequeña, donde no se aprecia casi ningún defecto. En particular, dos de ellos importantes: el foco y los “pelos”.
6.- Vuelve el “pelo”
Una de las cosas que hay que tener en cuenta de estas cámaras con respecto a las HD de gama baja es que permite el cambio de objetivos, que es una grandísima ventaja. Pero tiene el inconveniente de permitir la entrada de polvo y otras partículas (lo que se conoce como “pelo”) a cada cambio de objetivo.
Vídeo 1
En este vídeo se aprecia cómo las motas de polvo pasan de un plano a otro. Pulsar la opción HD para verlo mejor.
Lo peor del caso es que en el monitor de la cámara NO SE APRECIA en la mayor parte de los casos.
Es un problema importante, que tiene soluciones peliagudas:
- - Una sería usar una única óptica. Por ejemplo, la que anunció Canon el último 1 de abril: un 16-300 mm f 1,8 L a 500 euros… (es broma, claro: el 1 de abril es como el día de los inocentes en el mundo anglosajón). En realidad, no hay un único objetivo que pueda ofrecer tal rango dinámico de calidad en una Full Frame. Si queremos calidad, tendremos que contar con dos o tres objetivos zooms, o bien con una buena colección de ópticas fijas.
- - Otra opción será optar por un protocolo muy profesional: limpiar el sensor a cada cambio de objetivo, como hacen los ayudantes de cámara de toda la vida. Esto evidentemente no es posible una vez más en un trabajo tipo ENG: no hay tiempo, no es práctico. Además, tengo dudas si los “agresivos” sistemas que usan los ayudantes (chorro de aire comprimido y cepillo suave) son aconsejables para la DSLR. Yo limpio la cámara con algodoncillos o pequeñas espátulas y líquidos recomendados (al parecer, sufre el cobertor del sensor con determinados compuestos). Y eso es evidente que hay que hacerlo con calma y en una habitación libre de viento y polvo.
- - Usar dos cuerpos. Esta es la solución más práctica que se me ocurre, al igual que hacen los fotógrafos profesionales, cada uno de ellos con objetivos de rangos focales distinto. Ni que decir tiene que el coste, evidentemente, se dispara. Poco práctico, una vez más.Con todo, una ventaja de la 5D2 es su sistema de limpieza automática. Funciona, no perfectamente, pero sí he comprobado (¡menos mal!) que termina deshaciéndose de los “pelos” más visibles. Apagar y encender la cámara más a menudo es una buena práctica.
En último caso, claro está, siempre está el socorrido método de eliminar el pelo en la pospo. No es tan sencillo como en la fotografía fija, pero se puede hacer con plugins especiales o con algún que otro truco y algo más que paciencia…
7.- EL Enfoque
El último punto negativo de Betty está en su enfoque: es terriblemente crítico y está mal solucionado. Hay que recordar que dado el tamaño del sensor, Full Frame (36×24 mm), la profundidad de campo es sensiblemente menor que en HD (2/3”, 9×6,5mm) e incluso que en cine (Super35mm, 24×18mm), por lo que en cuanto uno se descuida está todo rozado o directamente desenfocado. Y no siempre se puede cerrar diafragma para ampliar un poco la profundidad de campo.
Vídeo 2
VÍDEO 2
Se aprecia que al apretar el autofocus, el plano se pierde para el montaje
Esta característica, ya conocida, es la que nos hizo optar por llevar ópticas AF. Hay cuatro opciones para enfocar en modo vídeo.
- - Manual. No es recomendable pues el monitor LCD no es fiable 100%. Puede parecer a foco, pero estar rozado.
- -Usar el autofocus (AF). Es la más fiable, pero es lenta en modo vídeo y no funciona del todo bien en condiciones de baja luminosidad o contraste. Tiene el inconveniente añadido de que al presionar el botón para hacer un AF, la apertura se abre automáticamente, destrozando el plano. Es otro de los inconvenientes del trabajo en modo automático del vídeo, una razón más para quejarse a Canon.
- - La tercera opciónes usar la ampliación electrónica x5 y x10 de la pantalla LCD. Es también muy fiable, pero sólo si tiene buena visión y si usas trípode. Cámara en mano no se puede usar la ampliación a no ser que uno tenga pulso de cirujano.
- - La cuarta opción es enfocar previamente con el visor reflex, usando el AF o con un visor tradicional de pantalla partida, y posteriormente pasar a modo vídeo.Probamos las cuatro opciones y cada una tiene sus ventajas e inconvenientes.
Ninguna de ellas claramente práctica al 100% ni en todas las ocasiones. El enfoque manual sería el más práctico, pues no destroza el plano tanto como el AF, pero nunca puede estar seguro de que el “bicho” está enfocado. Y si el bicho se mueve, y no tienes foquista ni has tomado marcas, estás en un lío debido a la poca profundidad de campo comentada.
La opción de ampliación digital (x5 y x10) sería útil si se pudiera usar mientras se graba, pero sólo se puede hacer antes de pulsar el REC, por lo que su combinación con el foco manual es imposible en plena grabación.
Señalar también que las ópticas de fotografía en general no tienen una escala de enfoques tan precisas como las de cine. E incluso algunas tienen anillo de enfoque sinfín (como la óptica L que llevamos), que complica aún más las cosas.
Este aspecto del foco es, junto al audio, el otro gran inconveniente encontrado. Betty no es nada práctica, una vez más, para un trabajo ENG. Para trabajar a gusto con ella hay que llevar un follow focus y un foquista.
Imprescindible, claro, en el mundo cinematográfico, pero impracticable en el reporterismo ENG.
En este sentio, Nuria me comenta que para ella la mejor opción es trabajar con foco manual. Si se lleva un zoom, no es muy diferente del trabajo en un su HDV, por ejemplo, con un LCD que tampoco es gran cosa: cerramos focal, enfocamos y abrimos para encuadrar. Advierte, eso sí, que la profundidad de campo es mínima, de centímetros, en ocasiones, por lo que opina igual que yo: no es una cámara para el “reporterismo”
8.- Exposición
Otro de los problemas que destaca Nuria (además de la escasa ergonomía que todos sabemos) es el tema de la exposición. Estar “engañando” a la cámara para selecciona una determinada apertura / exposición hace perder tiempo. Se puede fijar la exposición antes o después de empezar a grabar, pero sólo se puede “desfijar” mientras se graba; más perdida de tiempo (y de material grabado). Para ella, es una verdadera pena dada la gran calidad de las imágenes. (Nuria me comentaba medio en broma que al ver luego las imágenes de su HDV casi le parecía desenfocadas, sin definición…)
En cuanto a la exposición, y al no llevar objetivos con anillo de diafragmas, mi conclusión es que lo mejor es que la Betty calcule cuál es la mejor y luego fijarla con el botón de asterisco, sin tocar la compesación de exposición. ¿Por qué? Porque mi experiencia me dice que la cámara evita por lo general que nada se queme con este método, así que no nos encontraremos con problemas de clips “clipeados” en las altas. Sin analizar en profundidad las imágenes, sí observo que vienen por lo general muy bien contrastadas, con sus altas y sus negros (fantásticos negros, densos y sin ruido) en su sitio.
Otro asunto sería si siempre calcula bien la exposición. No. A veces, como pasa con la fotografía, se equivoca un tanto. Para casos así está el histograma que se puede consultar desde el LCD, muy útil.
9.- Conclusiones del rodaje.
Por ahora, Betty no es nada recomendable para grabaciones tipo ENG.
A pesar de sus muchas ventajas de imagen, con la posibilidad de obtener grandes resultados, el audio es prácticamente inutilizable. Es preciso contar con algún sistema de grabación de audio externo, con todo lo que ello implica. Es incómoda de usar, casi obliga a usar un trípode o algún sistema con estabilizador (las ópticas IS podían ser una solución, pero son caras) y hay que tener cuidado con el “pelo” a la hora de cambiar de objetivo.
Esto parece malo, pero tiene su lado bueno: a ver si se entera el señor Grijelmo y otros ejecutivos de su especie que tomar fotos, grabar imágenes, captar sonido y redactar textos son cuatro oficios distintos, que no los puede hacer bien una sola persona. En ese sentido, que se estén tranquilos todos los fotógrafos profesionales que pensaban que iban a cobrar lo mismo por el doble de trabajo “gracias” a Betty: no, esta cámara no sirve profesionalmente como ENG.
Dejado claro este punto, creo que no tengo que hacer notar que ninguno de estos inconvenientes la imposibilitan para video clips, documentales de naturaleza o rodajes de cine independientes, como éste que ya se está proponiendo, “Searching for Sonny“ y que quieren rodar con una hermana de Betty.
Un ejemplo sería un videoclip que ya se ha hecho bastante conocido
Vídeo 3
Este fue uno de los primeros trabajos profesionales realizados con la Canon 5D2
Y, como postre, un pequeño vídeo con imágenes SIN ETALONAR (cuando las etalone, hablaré del tema)
Vídeo 3
Imágenes a los que sólo he aplicado una ligera igualación de contrastes; se aprecian los pelos de la imagen; algunos saltos en las panarómicas se debe al trípode, que era muy malo; en cualquier caso, los planos generales y de “paisaje” no son los mejores para apreciar las bondades de la imagen de Betty. Y aún así, me gustan, claro. El vídeo tenía música, pero al parecer Youtube no me la ha autorizado, vaya…
Salu2






