La semana pasada estaba por Roma y me cayó en medio de la polémica (poco interesante) de las fotos de Berlusconi. Siendo un personaje que sinceramente no me atrae nada, debido al uso arbitrario que hace de su poder, pero del que tampoco tengo suficientes datos como para opinar, ni soy quien, sí me sorprendió que en pleno siglo XXI se censuraran unas fotografías por el “ordeno y mando” o casi de un presidente democrático. Dicho en otra palabra: “CENSURA”.
Pero como estamos en el siglo XXI, hoy El País publica en internet las fotos, “penne in pompa” incluido (checo, al parecer):
http://www.elpais.com/articulo/internacional/fotos/vetadas/Berlusconi/elpepuint/20090604elpepuint_19/Tes
Es decir que se han cargado la CENSURA, pues excepto en países como Cuba o China o Corea del Norte, el acceso a la información es libre y gratuito gracias a internet. Así que supongo que hoy El País tiene un montón de agradecidos lectores en Italia.
En cuanto al fondo, siempre me parece de mal gusto atacar a las personas públicas por sus cuestiones personales. El fotógrafo, al parecer, era serio y al menos ha borrado los rostros. Que a Berlusconi le gusten las jovencitas me trae sin cuidado, como me trae sin cuidado que monte orgías para sus conmilitones con chicas siliconadas, de la raza cobriza o de la otra: para gustos, colores. Además, sospecho que si tanta gente vota a Berlusconi en Italia es precisamente por eso, porque a ellos les gustaría hacer lo mismo que él, ser igual de rico, caradura y jeta. Me recuerda al fenómeno Menem en Argentina. Estas fotos, quizás, acaben dándole más votos todavía (restando el de su mujer, claro).
Evidentemente la cosa cambia si en la fiesta había menores, pues es un grave delito, y si usa como parece los aviones del ejército para sus invitados, pues es un abuso o una malversación (en España, Zapatero acaba de caer en lo mismo, como tantos otros que terminan no sabiendo separar lo público de lo privado y de lo su propio partido). Pero si no hay menores, insisto, me trae al pairo.
Ahora bien, una reflexión: cuando pillaron al célebre Pedrojota con el corsé y el consolador, y unos mafiosos quisieron regalar el vídeo con el extinto periódico “Ya”, un juez secuestró la edición y toda la profesión periodística aplaudió el asunto…, con la particularidad que ese vídeo ya lo había visto toda la profesión, pues circuló por todas las redacciones que daba gusto. Hubo cierta hipocresía en todo aquel asunto. Los periodistas pensaron que el público en general no debía ver lo que ellos ya habían visto.
¿Comparamos el caso? ¿Qué valor informativo real tiene el pene semifláccido de un político checho tomando el sol? …
(Por cierto que el vídeo de Pedrojota se puede encontrar, cómo no, en Internet. Y ahora habría que entrar en el debate si Internet se va a convertir, o ya es, en un reality tipo Gran Hermano donde todos seremos juzgados y expuestos a los demas 24 horas al día, y para siempre…)